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Tu Perspectiva


Tu Perspectiva Determina Tu Conclusión y Tu Conclusión Determina Tu Acción

Después de salir de Egipto, Moisés envió 12 hombres para espiar la tierra prometida para ver cómo era y estaba. Cuando volvieron, dijeron que la tierra era muy buena, pero 10 de ellos dijeron que no podían entrar a la tierra porque habitaban hombres de grande estatura. Pero Caleb dijo: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos.” Josué estaba de acuerdo con Caleb. Pero los otros 10 dijeron: “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.” Números 13:30-32.

Los 12 espías vieron los mismos gigantes y los mismos muros altos. Todos comieron las mismas frutas sabrosas de las viñas y árboles. Tomaron la misma agua fresca directamente de los arroyos. Subieron los mismos cerros. Anduvieron por los mismos caminos y los mismos valles. Sintieron los mismos rayos del sol. Contemplaron por las noches la misma luna. Cayeron sobre ellos la misma lluvia. Estuvieron en la misma tierra en el mismo tiempo y por la misma duración de tiempo.

Entonces, ¿cómo pudieron los 2 pensar tan diferente que los 10? La respuesta está en lo que los otros 10 no vieron. Caleb y Josué vieron todo lo que los 10 vieron, pero también vieron a Dios. Ellos incluyeron a Dios en su perspectiva y eso les hizo llegar a la conclusión distinta a la de los otros que no vieron a Dios.

Los 10 espías dijeron: “…todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.” Números 13:32, 33. Cuando uno no ve a Dios, sucede lo siguiente: (1) No ve solución y pierde esperanza (solo ve gigantes); (2) distorsiona la realidad y exagera lo negativo ("éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas”); (3) Se imagina de cosas que no hay. Creían que a los gigantes ellos les parecían como langostas. Los espías no sabían lo que los gigantes pensaban de ellos, sino lo imaginaron; (4) Se desanima (5) Desanima a otros (“Entonces toda la congregación gritó, y dio voces y lloró aquella noche”) 14.1; (6) Se queja (“Y se quejaron contra Moisés…”) 14:2

Para Caleb y Josué, los hombres gigantes parecían pequeños porque vieron a Dios y creían que Él era grande. Caleb y Josué compararon a los gigantes de la tierra a Dios, mientras los 10 los compararon con ellos mismos. Para Caleb y Josué, ¡los habitantes de la tierra eran como pan para comer! ¿Cómo podían pensar así? Porque creían: “con nosotros está Jehová.” 14:9.

Nuestras conclusiones vienen de nuestra perspectiva. Nuestra perspectiva depende de los lentes que usamos para ver las cosas, personas y circunstancias en la vida. Si usamos los lentes de la Palabra de Dios, interpretamos todo por la fe y veremos a Dios más grande y poderoso que todo reto que se presenta. Pero si usamos los lentes de nuestra experiencia, conocimiento, fuerza y recursos, compararemos todo con lo que vemos sin considerar al Señor.

¿Qué lentes te pones para ver lo que hay en el mundo? Usa los lentes de la Palabra de Dios para ver todo de la perspectiva de Dios. El Señor es el único que ve todo como realmente es.

El que no ve al Señor en su necesidad, problema o conflicto, considera su problema como más grande de lo que es. No ver a Dios en los problemas en la vida, es un problema más grande que los problemas.

Cuando perdemos la vista del Señor, nos desanimamos porque nuestra conclusión está basada en lo físico que es visible. Cuando vemos al Invisible, cobramos ánimo ante la prueba y fuerzas ante la tentación.

No ver a Dios en los problemas en la vida, es un problema más grande que los problemas.

Stanley Templeton